El Submarino navega con el Madrid en la mirilla.

0
219

El Villarreal se coloca a dos puntos de los blanco con partido ante un Levante con mala cara. Resultado 3 – 0.

 

Los de Marcelino despacharon al Levante con goleada y se colocan a tiro de la tercera plaza.

Si se busca “baño” en la RAE, aparecerá en las últimas acepciones la locución verbal coloquial “dar un baño a alguien”, definida así: “En un debate, oposición o contienda, superarlo amplia y ostensiblemente”. Pues eso es lo que hizo el Villarreal con el Levante, superarlo amplia y ostensiblemente. Disculpen de antemano los seguidores del equipo azulgrana, porque se va a hablar poco aquí de los suyos como poco hablaron ellos sobre el campo.

Los de Marcelino son un equipo en el más concreto sentido de su definición, “Grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinados”. Gracias de nuevo a la RAE. Su servicio determinado es hacer feliz a su afición, su investigación es ver hasta dónde puede llegar un equipo de una ciudad de unos 50.000 habitantes. Un club que en mayo de 2013 jugaba en Segunda está a dos puntos de robarle la tercera plaza al Real Madrid. Para leer y no echar gota.

El partido contra el Levante fue una muestra más de lo que es este Villarreal. Después de dejarse la piel en Nápoles en un partido que pasará a la historia de la entidad, con cambios en el once, los amarillos demostraron una vez más ser una manada, un conjunto que empuja en bloque sean quienes sean los que salgan al césped. Del 1 al 11, de Areola a Adrián, hicieron un partido casi perfecto, serio y efectivo.

Al Levante lo hundió el primer gol. A la lona de un directo temprano. En el minuto 12, Bruno encontró al espacio a Baptistao, que recortó a un Navarro que se tiró al suelo con una década de antelación, y se plantó ante Mariño con una única posibilidad que ejecutó a las mil maravillas. Punterazo entre las piernas del portero, recurso de plaza de barrio, y golazo al marcador.

No levantaba cabeza el equipo de Rubi cuando le cayó el segundo, un jugadón con denominación de origen y de destino Samu Castillejo. El 19 inició la jugada con un pase largo a Adrián, que se internó en el área como un estrábico, mirando en todo momento lo que ocurría a su frente y a su lado, por donde apareció de nuevo el rubio malagueño para cerrar con la zurda el segundo de la mañana.

Las ganas del Levante no llegaban ni a morir en la orilla, se quedaban en alguna boya lejana mientras su defensa hacía aguas. El Villarreal, cuchillo afilado capaz de cortar ladrillos como los de la teletienda, se encontró con un bizcocho ante el que casi no tuvo ni que hundir la hoja para hacer daño. Y cuando llegaba al área amarilla, aparecía un Areola magnífico y veloz, como en la más clara de los visitantes, un remate de Morales que se estrelló en el portero local.

Si los aficionados levantinistas esperaban algún tipo de catársis tras el descanso, la idea les duró tres minutos. Los que tardó Nahuel en sacarse un pase con el exterior de la manga, o de la bota, y dejar solito a Adrián frente a Mariño. El asturiano demostró que no ha perdido el oficio ni el olfato y la clavó en el palo largo para dejarla durmiendo en la red.

Con el 3-0 y la roja de Navarro al Levante se le fue la cabeza al partido contra el Madrid del miércoles. A cuatro puntos de la salvación, una derrota en casa en la próxima jornada podría complicar mucho la permanencia de un proyecto nuevo tras el mercado invernal y que exige unos resultados a corto plazo que no están llegando con regularidad. La mirada perdida de Rossi en el minuto 90, desde el banquillo, lo decía todo. La esperanza se apaga en el barrio de Orriols.

La moral del Villarreal va a chocar con Telescopio Hubble un día de estos. Sí, sería mucha casualidad, pero con estos chavales nada es imposible. Despacharon al Levante y ya miran al Madrid a los ojitos. Dos puntos separan a un conjunto de estrellas de un equipo que sueña con conquistar el firmamento.

Fuente: marca.com

No hay comentarios

Dejar respuesta